martes, 24 de xaneiro de 2023

El árbol de John Wesley

Llegaste cuando no te necesitaba , como cuando te encuentras un billete en la calle y le das un sentido cosmológico a la casualidad de algo por sorpresa. Pero llegaste firme , con esos vientos de tus propios mares, como reina de las mareas, con los ejércitos de los pájaros.
 Revoltosa , rebelde , y bastante curiosa para ser de mi misma especie. Pude intuir de ti lo que se intuye de los espectáculos , una malgama de espectadores locos por los vuelos de tus faldas, que por desgracia aun no he tenido el honor de ver. La Satine de mi Cristian. La Summer de mi Tom. Mi Jerry. La gata de uñas infinitas , que limas contra mi espalda de tipo duro de roer. 

La mujer indestructible que no deja que las cosas le preocupen lo suficiente, que es , en esencia , la tormenta perfecta.

 Una vorágine de películas y frases dignas de citar delante tuya con una botella de vino en la mano y una calavera en otra, pues como bien dije que te pienso al recordar "La revolución de las flores". O "Alzate contra tu enemigo"  liberando al preso que dejas en mi cepillo enganchado de tu pelo como de la libertad.

 Nunca te regale alas por que tu ya venias volando , planeando entre tus tormentas, dejando atrás tus terremotos, trayendo tu arena de otras playas y luchando por lo único que es importante, tu. 
Nadie esta listo para el regalo que eres, para las rosas que floreces , que no quieres saber nada ya de las margaritas , estas a gusto con tu primavera, y ya nadie seria capaz de convencerte de lo contrario , ni debería hacerlo, eres la libertad de compartir tus aires con quien sople en la misma dirección, quien haga lo contrario debería morirse de frio. 

Y de ti me quedo tus raíces y no tus colores, me quedo con la tierra que te sostiene y no con la pretenciosa intención de encerrarte en una urna de cristal.
No se trata de las expectativas , vamos a ver , soy gallego , nunca me atrevería a jurar que no va a llover , pero de tanto mojarte siempre llevas contigo un paraguas. 
Me atrevo a correr contigo entre la niebla , a no temer llegar al fin del mundo si en una de estas aflojas la mano, a no ser la cuerda , si no tu compañero de escalada, el Robin de tu Batman , no tu Alfred.

Te propongo charlas infinitas sobre cosas poco ciertas , a actos de afectividad espontáneos que nos alegren la vida todo lo posible. A apretarte contra mi pecho como si quisiera meterte dentro , que no cabes , que ya estas dirías con tu seguridad de acero inolvidable. 

No te voy  a cuidar por que nadie mas que tu sabe como a hacerlo , pero si pondré de mi parte cuando a ti se te haga difícil remar tu sola. 
Soy tu rio , no tus mares.
No seria justo prometer nada , pero si te aseguro que si te vas , te vas a llevar exactamente aquello a por lo que venias. Exactamente eso por lo que luchaste tener. Eso que siempre te mereciste del valiente que se las quisiera ver contigo. Pobre del tonto que te proclamo suya , que pensó que se podía contener el tiempo entre las manos. Que levanto su bandera por encima de la tuya. Que creyó por un instante que eres algo. y no el "que" que respondo yo con vergüenza al intentar ponerte palabras que se te quedan muy pequeñas. 

Como si intentase convencer a alguien de lo que eres , cuando es un derecho que hay que ganarse, tanto para que quieras seguir corriendo conmigo , como para yo dejarme arrastras hasta las tinieblas si me lo pidieses. Y me responderías que lo que te puedo ofrecer es algo que ni yo se que es hasta que deje de dártelo. 

Por eso te elijo a ti todos los días , no para regar nuestra planta un poco mas , por que no creo que la tengamos, las acequias juntan sus ramas para seguir creciendo juntas , nunca se necesitaron , nunca dependieron una de la otra , y no lo harán jamás , ellas eligieron seguir creciendo unidas para no saber lo que es echarse de menos. 

Te reto a ver hasta donde crecemos.
Como el árbol de John Wesley.




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