martes, 12 de maio de 2015

XIII

Hemos vivido tanto que ya solo nos queda el otoño.
Y hemos querido tanto que solo nos queda ceniza.
Los sitios de rutina mañanera ya no son los mismos, ni tampoco aquellas barricadas que nos hacíamos en el pecho.
Los parques no me miran como antes, ni las botellas de tequila del palo se hacen gárgaras en mis ojos.
Y no sabes como es vivir así.
Escribiendo mas por pena que por orgullo.
Nunca tuve la esperanza de echarte de menos.
Ni una frase preparada por si vuelves.
Me he partido las noches en vela y he hecho de ellas coraza.
Por si vuelves.
Me he emborrachado a bombones de coñac y horas esperando.
Y no hay loco que aguante tal resaca.
Y puedo jurar en este momento que hasta que te conocí jamas había creído en la ludopatía de unas clavículas.
Al menos contigo todo esto tenia un color.
Pero sigue siendo otoño.
Y no lo cura nadie.
Hicimos de Roma Pompella , y de París Troya.
Y aun me preguntan que es lo que vi  en ti.
Me pregunto si estoy dejando de creen en la poesía o es mi instinto de supervivencia.
Y si hay algo de razón en todo esto , es que siempre cuando te has ido ,
Ha llovido sobre quemado.