No sé de dónde vendrás,
Ni siquiera si lo harás para quedarte,
Tambaleándote como la primera vez,
O sacudiendo la falda como la última,
No sé si vas a querer mis tinieblas,
Aun sabiéndome hecatombe,
La ruleta rusa con todas las balas
Y tú, chiquita,
Encasquillándote en mi pecho.
No sé si plantaras margaritas
O vivirás odiando los lunes por la mañana
Si eres más de Nesquik o cola-cao
Si cantas a pleno pulmón cuando suena la radio
Pero la voz te llega donde muchos se rindieron.
Lo que sí sé es que te recibiré con los brazos abiertos,
como la gran inauguración de mi vida, te puedo agarrar la mano y no soltarte
nunca, con la condición de que no me aprietes la mía, dejándome libre contigo,
No se le dan alas a quien se ha pasado la vida corriendo.