Poco tengo siempre que ofrecer,
lo que soy es lo que ves,
llego tarde y mal a los corazones que frecuento.
Mido casi 1,80 pero nunca he estado a la altura de nada
Peso 76 kg, cuando no llevo el mundo a rastras
-las cadenas de los pies no las cuento-
pues siempre me han acompañado.
No me gustan las tortugas , pero por envidia a lo de hacerse escudo
Nunca se que camino seguir,
y me vuelvo loco eligiendo direcciones en las que perderme.
Y no , tampoco se salir de Ikea.
Nunca he sabido elegirme bien la ropa
por eso es que me quedo con el negro,
Por las noches duermo con el mismo gato de siempre
y escribo las mismas cosas de siempre,
terremotos y huracanes
que me golpean,
de ahí que lleven los últimos nombre de mujer.
No suelo dormir por las noches,
porque solo me conozco tranquilo.
Y estoy -justo-
donde la soledad no me la puede ofrecer nadie
No tengo buenas maneras
pero siempre son provocadas
Me gusta consentirme
y me basta con sentirte.
Lo de cocinar no es lo mio,
pero puedo quemar cualquier cosa.
No suelo comer mucho,
pero me empacho a libros
y me empacho a litros.
Lo de querer nunca ha sido lo mio,
pero me encanta saltar de precipicios ,
por eso es que lo sigo intentando.
No tengo nada que ofrecer,
salvo mi colección de defectos,
que pese a ellos,
me hacen ser quien soy.
Y ahora , ya lo sabes
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