luns, 26 de outubro de 2015

La chica espina.

Me han dado unos 20 minutos para hablaros sobre la chica espina,
esa misma,
la que te hace ser arquitecto de tu propia ruina,
la que te saca una noche a por un ron cola , y te da mas ella que la puta bebida.
De los 20 minutos me sobran un par de heridas.
Y de toda mi vida un par de esos roncolas.


Se me parten las bot-ella-s de ese tequila, que no es nada bueno para el pecho , mi vida.

Y este Octubre tan triste como nunca me hecha la culpa de que no dejaria de ser ella misma , aunque el mundo le diese de patadas en la boca.
Y este Vigo tan triste corta los labios.
Y este Otoño me ha dejado tantas hojas para escribirte.
Dicen que la chica espina lleva una rosa azul en el pecho y unas cuantas caidas.
Es fan de la cerveza fria, y del Madrid, y de Gane, y de la poca poesia que queda.
Y puede que algun dia de esta.
Es la que te cambia el plan de emergencia por un salvavidas.
Pero que mas dá, si Octubre se acaba.

Se deja la piel en las manos de otro. Y la ropa en camas ajenas.
Grita en el peor pafeto de vinos, y se mira al espejo esperando que mañana no fuese ella .
Lleva su bolso negro lleno de ganas y sus chupitos de melon por las mejillas.
Habla sin saber
Sueña sin dormir
Y ama sin querer
Y ese es el verdadero problema de la chica espina.(El que yo le adjudico)

Pero ella no tiene tanta culpa
ni yo tan poco orgullo.


Y no por hecho, si no por si acaso , me han sobrado 15 minutos para hablaros sobre el chico herida ese que escribe mierdas de poemas de avellanas y rayuelas a la chica espina, pero eso , ya es otra historia. Que tal vez os cuente mas tarde, pero primero necesitamos saber como acaba esta.
                                                   Y al fin y al cabo por eso es la chica espina.
                                                                                                                                           26/10/2015  Vigo.

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